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21 de mayo 2012 Lunes VII Hch 19, 1-8
Cuando Pablo regresó a Éfeso se encontró con un grupo de doce hombres a los que impuso las manos para que recibieran el Espíritu Santo. Después «Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos». En mi casa, ¿he sido capaz de hacer como Pablo, de hablar del Reino de Dios (no de la política eclesiástica o de lo que hacen o dejan de hacer en el Monasterio)?
Señor, que sepa hablar de Ti con todos los que me rodean.
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